20 jul 2012

45 | El nuevo mundo



Dicen que atravesó el puente con la esperanza de un porvenir mejor, sin saber que habría al otro lado. Que sus botas resonaron lentas en la antigua piedra, que a sus piernas les costaba avanzar, como si no se atrevieran a separarse de sus recuerdos y que el sudor se enfriaba en un instante, y cortaba.

Dicen que había calculado aquella huída hasta el último detalle, que de nada habría servido que claudicara de nuevo. Que había enterrado su orgullo en el fondo de una tumba de la que jamás permitiría que saliera, y que poco a poco, se había dejado robar los derechos que tantos sacrificios habían costado. Estaba sólo.

Dicen que atravesó el puente con la resolución de los desesperados, a la mentira de un porvenir mejor, sin saber que habría más allá. Que al llegar al otro lado miró atrás y descubrió que todo lo que anhelaba solo era el reflejo difuso de lo que había perdido.

Dicen que la tarde refrescaba y que sabía que quedaba mucho camino por delante. Que no dudó, que se subió el cuello de la chaqueta, metió las manos en los bolsillos y echó a caminar entre una bruma que hacía incierto el horizonte.

He tenido la sensación de que nunca estuve aquí, pero anoche, el jugo de un limón me devolvió la seguridad de que el cordón umbilical invisible a la anti-poesía existe, está cosido a mí con miles de agujas y grapas y aunque por momentos vuele lejos de la narrativa, siempre retornaré a las letras y a la tinta sin remisión. Gracias por aguardar. 

7 jul 2012

44 | Indulto Taurino



Tras resbalar en la curva de Mercaderes el toro se da la vuelta. El resto de corredores, cabestros, público, incluso el vallado y la ciudad, desaparecen. El blanco y el rojo se esfuman. Solo queda el negro. Seiscientos kilos de negro intenso y sudado que te miran, que huelen tu miedo. Un sonido, tu corazón bombeando con fuerza. El toro rasca el suelo, y recuerdas. Recuerdas las palabras de tu madre —No vuelvas tarde, ponte la chaqueta que hace frío, todo tiene solución, menos la muerte—, recuerdas su entierro, los pésames y las coronas, dolor, sufrimiento, resignación, dolor al descubrir el amor, primer beso, instituto, primera novia, primeros cuernos, ruptura, universidad, Clara, amor, juergas, licenciatura, muerte de tu padre, primer sueldo, boda con Clara, pisito en el centro, ascenso, Nueva York, Miguel, tu hijo, interminables jornadas laborales, tu segundo hijo, Héctor, vacaciones en la playa, segundo ascenso, viajes de negocios, canitas al aire lejos de casa, amante, segundos cuernos con tu vecino Héctor, divorcio y tu decisión de correr los Sanfermines. El toro rasca el suelo pero no embiste. Te mira cómo si pudiera leerte el pensamiento y con ojos brillantes, de lástima o de rabia, sube por Estafeta.

1 jul 2012

43 | Ficciones



En esto descubrieron treinta o cuarenta gigantes que había en aquel campo sembrándolo de caos, y así como Don Quijote los vio dijo a su escudero: Ves amigo Sancho, que en verdad estoy curado, que ya no veo gigantes donde solo se descubren acobardados molinos de viento. ¿Qué molinos? Dijo Sancho Panza, tirando tan fuerte de las riendas del rucio que apunto estuvo de arrancarle la quijada. Aquellos que allí ves, respondió su amo, observa bien sus aspas volteadas por el viento para hacer andar la piedra de molino ¿Acaso no los oyes? Si quieres saber cómo acaba...

Relato presentado a esta noche te cuento en el mes de junio, a última hora, espero haber conseguido lo que quería.

22 jun 2012

42 | El regalo



La pala se dobla, la arena está dura. No podré terminar el castillo porque papá volverá. Antes no venía a buscarme, trabajaba. Ahora puede y venimos al parque cada día. No juega conmigo pero no se aburre porque tiene un amigo. Papá le trae regalos: DVD, tostadora, portátil, cámara. Su amigo le da dinero. Mamá se fue de casa cuando desapareció el collar de la abuela. Ella decía que ese hombre es malo, pero se equivocaba. Hoy papá no ha traído nada y le ha dado más dinero que nunca. Que raro, han encendido las farolas, papá no vuelve y su amigo me mira y sonríe.

13 jun 2012

41 | Cambio de sentido



Presentado al certamen “Camino de la lengua Castellana” 311211, sin suerte.

La cuestión es que me quedo ciego. He pedido mi último bourbon. El camarero me sirve whisky barato y excusas sobre rastros de bayeta sucia. No protesto. Saco la cuartilla pautada y la pluma. Voy a esclarecer el motivo de mi inminente suicidio:


Salamanca, 17 de Noviembre de 2011. Resulta insólito que alguien que ha vivido rodeado de palabras no encuentre las adecuadas en este momento. Los alumnos me han sorprendido hoy con el libro del revés mientras recitaba de memoria la Retórica de Nebrija. Se han acabado los meses de disimulo. Humillado, he recorrido por última vez la calle Libreros, soñando aquellas primeras imprentas y librerías. Rosita, tu sabes que los libros han sido mi razón de ser desde siempre. He tenido el privilegio de vivir enseñando lo que el lenguaje ofrece al ser humano. Pronto no veré las letras ni con anteojos. Si no puedo seguir leyendo, no quiero seguir viviendo. Lo siento Rosita, sé que no ha sido fácil convivir conmigo estos últimos años. Néstor, cuida de tu madre, de Marisa y de los niños. 
Firmado: C.S.

Ensobro la cuartilla, apuro el whisky y salgo al trajín de la calle. Las llaves de la biblioteca tintinean junto al frasquito de arsénico en mi bolsillo. Sin embargo, al llegar a la universidad mi conciencia es atrapada por un sonido sublime. Una muchacha rasga un violín, salpicando esquirlas de vida que se clavan en mis oídos. Interpreta variantes personales de El trino del diablo. Disfruto a ojos cerrados de la música, cómo el niño que ve la mar por primera vez, hasta que la joven finaliza su actuación.

Regreso a casa con la noche a cuestas y unas monedas menos. Rosita me pregunta qué tal ha ido la jornada. Contesto que tenemos que comprar un tocadiscos, que llevamos demasiado tiempo viviendo en silencio.

8 jun 2012

40 | Cuando no estás


Esta semana he vuelto a participar en el ReC, aunque sabía que ser finalista me impedía optar a cualquier premio o mención. Sin embargo debía hacerlo porque la frase de partida era de un buen amigo Xavier Blanco, y por tanto sentía la necesidad de hacer un micro sí o sí.

La cuestión es que el resultado es un tanto duro, pero es lo que salió tirando del hilo de ese pollo rebozado y humeante. Emulando a Sabina: Si queréis historias de corazoncitos y mantequilla, buscarlas en otro blog, o en este, pero otro día.


Además, el pollo rebozado siempre humea demasiado cuando lo fríe el tío Rufo. Sé que desde que se fue papá tienes que trabajar y que no has encontrado otra cosa, pero no me gusta el tío Rufo. No me gusta su DIOS, ni Jesusito, ni las cuatro esquinitas que tiene su cama. De toda la semana, sólo me gusta el domingo, aunque tampoco estés. El tío Rufo me lleva a la iglesia. Ya soy monaguillo, ¿y sabes mamá? El padre don Rosendo introduce a dios en mi cuerpo mucho mejor que el tío Rufo, se nota que es un profesional.


4 jun 2012

39 | Ouróboros


Microrrelato con el que participé en el certamen Artgerust | On The Road, y que ha resultado seleccionado entre los 200 que formarán parte del libro. La versión que os dejo aquí es la primera que escribí. La del certamen está recortada para ajustarse a las bases, pero he decidido publicar esta porque la presentada pierde atmósfera. Creo.

Hijo, es el momento de contarte la verdad sobre tu origen. No me mires así, tranquilo, pronto entenderás. Enterramos a tu abuela antes de que tu nacieras, una mañana fría de febrero. Tras el funeral, padre y yo, montamos en la camioneta y emprendimos el viaje. Recorrimos carreteras secundarias que conducían al sur, rectas kilométricas de tráfico inexistente entre paisajes cada vez más naranjas. Dormíamos bajo mantas rígidas que dejaban escapar los pies para que se helaran. Día tras día, noche tras noche, hasta que una tarde llegamos a un motel. Nadie nos recibió. El abuelo entró y cogió la llave de la habitación número 8. Me obligó a acostarme y salió a la noche. Nunca más lo vi. A medio día, tras buscarlo y entender que no lo encontraría, llené el depósito y monté en la camioneta resuelto a iniciar mi propio camino. Una joven embarazada esperaba sentada junto a mi. No pregunté, huimos juntos. Meses después naciste tú. Reconozco esa duda en tus ojos, la misma que tuve yo mismo entonces. Te cuento esto, porque has de preparar el coche para el viaje, hijo. Tu madre ha muerto. y ahora toca viajar al sur, hasta el motel donde aguarda tu destino.

Os dejo relación de finalistas en el certamen

 
Por cierto, ¿Os habéis dado cuenta que el título tiene cuatro ruedas?



25 may 2012

38 | Mate con Dama




El presente relato corto es un ejercicio propuesto por Mercedes Abad en el taller que imparte en El Corte Inglés. Había que buscar un punto de vista/narrador interesante sobre el terrible suceso de la muerte de una indigente a manos de unos desalmados, cuando dormía en el interior de un cajero automático. os lo dejo aquí tras hacerle chapa y pintura después de escuchar los comentarios de los compañeros del taller.

Siempre te has sabido especial, predestinado para la historia. Ayer diste otro paso pensando que hoy la prensa hablaría de ti. No ha sido así, lo han tergiversado todo dejándolo en nada. Otro fracaso. Jamás te parecerás a él. Por mucho que te arregles ese bigotillo ridículo que se llena de mocos en cuanto asoma el frío, por mucho que repeines el flequillo lacio o forres con banderas las paredes. Él si tenía poder de convicción, su voz dominaba voluntades… en cambio tú, ¿A quien has adoctrinado? A tres mocosos que han hecho lo que les pediste por dinero para drogas.
—Rodolfo, hijo, la comida está en la mesa —la voz que atraviesa la puerta te suena de pronto encorvada, añeja, inoportuna—. Ha llegado otra carta —dice.
—Ya voy mamá, estoy acabando de peinarme —le contestas dócil, reprimiendo lo que en realidad le gritarías si no fuera tu madre.
—Ay, hijo… Si pasaras tanto tiempo buscando trabajo cómo ante ese espejo… Vamos, siéntate, si se enfría, la sopa no vale nada.
—¿Otra vez sopa? —dices cogiendo el sobre con hastío, es del banco, otra vez.
—¿Recuerdas la vagabunda que dormía en el vestíbulo del cajero automático?
—No —disimulas abriendo el sobre con el cuchillo de postre, como si pudieras hendir otra materia con ese filo romo, y te preguntas porqué no llevarás a cabo tus planes en persona, porqué utilizas peones, pero sabes la respuesta: por que tu eres el rey, el trabajo sucio es para los otros.
—Sí, hombre, aquella vieja sucia, la de los cartones, la que se atrevió a corregirte cuando le explicabas al del tercero, que lo mejor era poner el dinero a plazo fijo. ¿No la recuerdas?
—Sí… ¿Y? —Le contestas sin escucharla, ya sabes lo que te va a contar, no en vano fuiste tú el que lo planeo todo. Lo que verdaderamente te importa ahora, es el escueto mensaje que contiene la carta del banco.
—…Ya lo decía tu padre, que en paz descanse, más pronto que tarde Dios le da a cada cual lo que se merece… Se conoce que anoche entraron tres muchachos en el cajero, le dieron un paliza a la guarra esa y la quemaron viva. Ya era hora que alguien hiciera algo. A ver si aprenden de una vez todos estos que no se puede vivir de los demás, que hay que trabajar y ganarse el pan. Que últimamente no puedes ni salir a la calle sin que te asalte algún vago pidiendo limosna. Esto antes no pasaba…   ¿Qué te sucede, hijo?¿Qué dice la carta?
—Que tenemos que hacer las maletas, mamá. El próximo jueves nos desahucian.

Ya me diréis que os parece