En esto descubrieron treinta o
cuarenta gigantes que había en aquel campo sembrándolo de caos, y así como Don
Quijote los vio dijo a su escudero: Ves amigo Sancho, que en verdad estoy
curado, que ya no veo gigantes donde solo se descubren acobardados molinos de
viento. ¿Qué molinos? Dijo Sancho Panza, tirando tan fuerte de las riendas del
rucio que apunto estuvo de arrancarle la quijada. Aquellos que allí ves,
respondió su amo, observa bien sus aspas volteadas por el viento para hacer
andar la piedra de molino ¿Acaso no los oyes? Si quieres saber cómo acaba...
Relato presentado a esta noche te cuento en el mes de junio, a última hora, espero haber conseguido lo que quería.
