Antes de que vuelva papá debo
recoger mis juguetes, lavarme, peinarme y volver a vestirme con la ropa que me
ha comprado. Va a venir toda la familia a verme, incluso mamá, dice que me
iré con ella para siempre, que lo que papá le hizo no tiene perdón. Es verdad, cuando
se enfada da miedo, pero a mí me gusta jugar con él. Oigo la cerradura. Es
papá. Me meto de nuevo en la caja. Es un poco estrecha, pero como está forrada
por dentro no es incómoda. Me quedo todo lo quieto que puedo, no vaya a pensar
que no estoy muerto.
Aquí os dejo otro de los despojos del REC, que he presentado este año. La ilustración ya la usé en su día, pero con eso de los despojos del REC casi no tengo tiempo y creo que venía como el abeto en Navidad para esta ocasión.
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