Tu
padre y tu madre se conocieron en un concurso de narigudos. Él, además de
grande la tenía aguileña, flanqueada por dos ojillos negros en una cara tan
pálida que le confería un aspecto inevitable de lechuza. Ella la tenía tan
inmensa que el resto, incluidas las tetas de goma talla cien, pasaba
desapercibido. Cupido atravesó ambas narices con su flecha, sin apuntar, así
nació el amor.
Después
de perder aquel concurso, iniciaron juntos una búsqueda del sentido de la vida
que, tras muchos intentos infructuosos donde les dieron con la puerta en las
narices, les llevó de bruces al mundo de la farándula. Tu padre se hizo domador
de elefantes y ella azafata de él. Montaron un número de lo más pintoresco,
pero no cuajó. Los elefantes acabaron en un zoo de segunda y ellos en el paro.
No tuvieron más narices que buscar otra salida. Decidieron entrar en el negocio
de la silicona, creyeron que un buen escote disimularía la nasal fisonomía de
tu madre, hay gente para todo. Los problemas no hicieron sino aumentar. Ella le
restregaba por las narices el dinero que entraba en casa gracias a su
predisposición a aceptar proposiciones y posiciones. Él no dejaba de meter las
narices en todo. A donde has ido, con quien… hasta que a ella se le hincharon
las narices. Le pidió que dejara de tocárselas o hablaría con un amigo para que
le rompiera la suya. Él nunca fue de talante sosegado, oliéndose lo peor la
siguió un día hasta su esquina. Ella le engañaba con un hippy zarrapastroso de
nariz pequeña. Se quedó embarazada. Él no soportó la idea de criar el hijo de
otro, salió un día a comprar el periódico y nunca volvió. El hippy aguantó
hasta el tercer antojo nocturno, al cuarto se fue dejándola con un palmo de
narices y seis meses de embarazo que aguanto estoicamente hasta que naciste. Supongo
que no fue capaz de ver más allá de sus narices, igual pensó que te iría mejor
en solitario, vete a saber, la cuestión es que te abandonó aquí.
Sin
embargo, tiene narices la cosa que después de tantos años sin decir ni pío
vengas a preguntarme por ellos, ahora, que tienes la vida resuelta, una mujer
hermosa que te quiere, un par de niños guapísimos y una carrera consolidada
como probador de olores, manda narices.
Relato enviado a la Esfera Cultural, que no fue seleccionado entre los 44 finalistas. Os dejo enlace a la selección. Felicidades a todos los seleccionados, entre los que tengo muchos amigos de la blogoteca.






