12 abr 2012

32 | Una vida de narices




Tu padre y tu madre se conocieron en un concurso de narigudos. Él, además de grande la tenía aguileña, flanqueada por dos ojillos negros en una cara tan pálida que le confería un aspecto inevitable de lechuza. Ella la tenía tan inmensa que el resto, incluidas las tetas de goma talla cien, pasaba desapercibido. Cupido atravesó ambas narices con su flecha, sin apuntar, así nació el amor.

Después de perder aquel concurso, iniciaron juntos una búsqueda del sentido de la vida que, tras muchos intentos infructuosos donde les dieron con la puerta en las narices, les llevó de bruces al mundo de la farándula. Tu padre se hizo domador de elefantes y ella azafata de él. Montaron un número de lo más pintoresco, pero no cuajó. Los elefantes acabaron en un zoo de segunda y ellos en el paro. No tuvieron más narices que buscar otra salida. Decidieron entrar en el negocio de la silicona, creyeron que un buen escote disimularía la nasal fisonomía de tu madre, hay gente para todo. Los problemas no hicieron sino aumentar. Ella le restregaba por las narices el dinero que entraba en casa gracias a su predisposición a aceptar proposiciones y posiciones. Él no dejaba de meter las narices en todo. A donde has ido, con quien… hasta que a ella se le hincharon las narices. Le pidió que dejara de tocárselas o hablaría con un amigo para que le rompiera la suya. Él nunca fue de talante sosegado, oliéndose lo peor la siguió un día hasta su esquina. Ella le engañaba con un hippy zarrapastroso de nariz pequeña. Se quedó embarazada. Él no soportó la idea de criar el hijo de otro, salió un día a comprar el periódico y nunca volvió. El hippy aguantó hasta el tercer antojo nocturno, al cuarto se fue dejándola con un palmo de narices y seis meses de embarazo que aguanto estoicamente hasta que naciste. Supongo que no fue capaz de ver más allá de sus narices, igual pensó que te iría mejor en solitario, vete a saber, la cuestión es que te abandonó aquí.

Sin embargo, tiene narices la cosa que después de tantos años sin decir ni pío vengas a preguntarme por ellos, ahora, que tienes la vida resuelta, una mujer hermosa que te quiere, un par de niños guapísimos y una carrera consolidada como probador de olores, manda narices.

Relato enviado a la Esfera Cultural, que no fue seleccionado entre los 44 finalistas. Os dejo enlace a la selección. Felicidades a todos los seleccionados, entre los que tengo muchos amigos de la blogoteca.

4 abr 2012

31 | Estrella de ceniza




A veces me siento a escribir sin nada que decir, por obligación autoimpuesta, aunque sé que nadie lo leerá.  Dejo la mente en blanco y la primera mancha de color aparece trenzando espirales oscuras y puntiagudas que devienen palabras, frases sin sentido. Entonces sucede la magia, del caos emerge una idea que brilla ordenando los borrones, componiendo fábulas desde los jirones, que me llevan más allá de las alambradas y los perros. A veces, me hubiera gustado tener un papel donde dejar mis fugas imaginadas a las próximas ánimas teñidas de rayas que caminaran sobre mis cenizas en este campo de exterminio.

28 mar 2012

30 | El buen hijo



Hay un camino detrás de casa que se interna en el bosque, cruza entre las lápidas y se pierde en la maleza… como hizo mamá, que se fue cuando cumplí tres años porque ya no me quería. Yo siempre quise ir a buscarla, pero papá me lo prohibió.

Una noche desobedecí. Caminé durante horas, entre siluetas negras de robles y tejos difuminadas por la bruma, hasta que unos jadeos extraños me llevaron a una casita de tela en el centro de un claro. Dentro había gente. Uno salió a gatas y al incorporarse y verme gritó aterrorizado. Corrí de vuelta más asustado que un tejón entre leones, me metí en la cama y me tape con las mantas hasta casi ahogarme.


A la mañana siguiente papa sirvió el desayuno: huevos, leche, mantequilla, pan recién hecho y carne, de nuevo teníamos carne. Él no dijo nada en toda la mañana, pero me miraba y sonreía satisfecho, cómo si supiera de mi primera correría bajo la luna llena, mientras guardaba en el baúl la casita de tela desmadejada.

Este micro lo presenté al concurso de relatos "esta noche te cuento", pero no ha sido seleccionado por el jurado. Desde aquí quiero felicitar a los organizadores del concurso, a los finalistas y a los ganadores, y a los organizadores darles las gracias, sin ellos este relato no hubiera sido posible. 


13 mar 2012

Moebius, la estrella polar se apaga



Ese revolucionario maravilloso que elevó el cómic a categoría de arte, influencia de todo lo que se ha dibujado después de él.

Hoy escribo por necesidad. Había pensado en escribir un texto articulado refiriéndome al genio, a su obra y arte, documentándome para dejar patente su influencia. He empezado a visualizar página tras página, en papel y digital, y es en este punto donde he decidido que ese no era el camino.

Lo que yo necesito no es hacer una biografía del genio –ya hay muchas- sino explicar que es lo que siento. La noticia de su muerte entró y salió de mi mente sin hacer ruido –tan acostumbrados estamos a noticias terribles que ya no nos afectan- pero después, en mi soledad interior si he sentido esta pérdida. Decir que Jean Giraud ha muerto, que Moebius ya no seguirá dibujando es lo mismo que decir que la imaginación se ha quedado huérfana.

Yo debía tener catorce años cuando descubrí que había un cómic más allá de los Spiderman, Thor,  el Guerrero del Antifaz o el Capitán Trueno. Lo descubrí por casualidad, en las páginas de una revista de cómics de la biblioteca  (no recuerdo si se trataba de un ejemplar de Zona84, Cimoc u otra, lo que recuerdo es que los dibujos de aquel artista visionario me cautivaron hasta tal punto que consiguieron que hiciera mi primer viaje a una tienda especializada de Barcelona -lo siento, tampoco recuerdo el nombre de la tienda, pero no era ninguna de las grandes, ni Continuará ni Norma Cómics-. Allí me compré los dos primeros libros de El Incal, dibujados por Jean –Moebius- Giraud con guión de Jodorowsky.

Lo que descubrí en aquellas páginas cambió mi vida -literalmente-. Desde pequeño me había gustado dibujar. Vivir en el Eixample barcelonés donde los parques no abundaban y los coches circulaban a velocidades peligrosas para niños despistados cómo yo, hizo que esta afición por dibujar –mucho más segura- se fuera haciendo cada vez más importante en mi vida, pero descubrir lo que se podía contar a través del cómic me hizo decidir que quería dedicarme a ese extraño oficio de dibujar… esa bendita inocencia que tienen los niños les permite imaginar que pueden conseguir cualquier cosa que se propongan y yo no he llegado a crecer nunca del todo.

Mis dibujos cambiaron radicalmente, empezaron a llenarse de seres extraños construidos a base de infinidad de rayitas, cristales, sombreros étnicos inventados y seductoras señoritas.

Tras El Incal, vino la búsqueda de todo lo que había echo este genio con anterioridad, Arzach, El garaje hermético… No dejaba de sorprenderme. Tras Moebius rebusqué en el resto de los humanoides asociados, Druillet, Dionnet y el resto de los artistas de Metal Hurlant…

Al final no he conseguido dedicarme al cómic –aunque hice mis pinitos- pero si he tenido la suerte de poder ganarme la vida dibujando. Ilustro libros y carteles, diseño logotipos y folletos, maqueto libros… Desde ese primer contacto en aquella biblioteca muchos han sido los autores excepcionales que han influido en mi manera de ver y expresar el mundo, pero ninguno de ellos ha conseguido remover mis cimientos como lo hizo Moebius.

El pasado diez de marzo de 2012 nos dejaba el genio. La noticia sobrevolaba los medios de comunicación, y a mi me pareció verlo pasar a lomos de su pájaro de hormigón. Ahora toca seguir  adelante, con la tristeza de saber que mis dibujos se han quedado -cómo ya he dicho- huérfanos.

Su obra perdurará siempre.

Por primera vez, cuelgo una imagen que no he dibujado yo. La ocasión lo merece, y me gustaría pedir a todos mis amigos de la blogosfera que escriban un microrelato basándose en la imagen de la entrada o en cualquier otra del autor y la cuelguen en su blog como tributo al genio, y si os apetece podéis dejar aquí enlace a vuestras entradas. Me gustaría pensar que es cómo un millar de globos que le enviamos para que los recoja.

12 mar 2012

29 | Lecturas repasadas


Dicen que los fantasmas no existen pero me siguen dando miedo. Sobre todo por la noche, cuando me sepulto bajo las mantas y leo mis cuentos de terror a la luz de la linterna de papá. Es extraño que él no haya vuelto todavía. La guerra acabó, ya no somos rojos. Levantaron de  nuevo el muro que derribó la bomba sobre mi cama y lo pintaron de blanco, luego: papel pintado, gotelé, pintura pastel, estucado veneciano y ahora pintura blanca de nuevo, pero con vinilo decorativo. Yo sé que papá volverá y me traerá cuentos nuevos, estos ya me los se de memoria.

La ilustración pertenece a un libro de texto que ilustré para Editorial Barcanova. El relato ha sido publicado en L'Independent de marzo. Diario de tirada local de Barberà del Vallès. Este micro empecé a escribirlo para un concurso, algunos lo sabréis por la frase de inicio, pero no llegué a tiempo y además me pasaba de los límites. En esta ocasión un concurso me ha servido para escribir aunque al final no me haya presentado. Por otro lado si me ha permitido mantener el compromiso que cogí con el diario. Un saludo a todos desde la intermitencia.


2 mar 2012

28 | Punto de inflexión



El orangután de la litera superior apesta a sudor. Me sonríe luciendo su camello tatuado en el brazo mientras enciende un cigarro.

La mañana de los hechos el plomo de mi pasante entró en mi despacho cartapacio en mano. Iba seguido de Miguelín. El niño quería demandar a su padre. Al parecer, había incumplido la amenaza de denunciar a la maestra por castigarle sin recreo. Pedía daños y “prejuicios” porque le prohibió bajar al socavón del patio que apareció durante las obras del Ave. Miguelín había perdido en aquél agujero su balón de reglamento firmado. Me ofrecí a mediar entre él y su padre, sin cargo. Di el caso por concluido. Al mes recibí una citación del juzgado. Un colega había aceptado a Miguelín cómo cliente, encontrando causa suficiente para demandarme por incumplimiento contractual. Ante lo absurdo del litigio perdí los nervios…

Suena un timbre. La celda queda a oscuras.

Este relato ha sido seleccionado en el concurso de relatos sobre abogados del mes de enero. Siento el retraso, pero me encuentro inmerso en varios proyectos que apenas me dejan tiempo para respirar. Un saludo a todos, y gracias por mantenerme en el recuerdo...


Otros micros de la serie sobre abogados:
1.- Éntomos
2.- Punto de inflexión    

13 feb 2012

27 | El fin del verano


Noticias que parecen de otro mundo. Hace unas semanas me hicieron una entrevista en la radio local para hablar de los microrrelatos. Allí surgió la posibilidad de colaborar con el diario L'Independent publicando un micro al mes en una sección de nueva creación. El primer micro ya está en la calle y es este que os presento aquí. Espero que se trate de una forma más de hacer llegar los micros que viven en la blogosfera a un público más amplio. De esta forma, quizá sepamos que piensan de estas microficciones personas ajenas al "movimiento". Un saludo a todos. Espero que lo disfrutéis.


Tengo un alienígena oculto en la despensa. El muy estúpido se cree pacífico. Aterrizó junto al corral en un cacharro ridículo. No habla, no ríe, no da miedo, sólo come. Se zampó las provisiones y a la abuela, que entró a por galletas. Se lo conté a mamá, no me creyó, también fue zampada. Está engordando, así que lo tengo a dieta. Hace tres días que no come. A ver si por fin envía una señal intergaláctica a su planeta y vienen a buscarlo con cientos de naves invasoras antes de que acaben las vacaciones. No quiero volver al colegio.

 La verdad es que este micro me gusta mucho, así que considero que es un buen primer envite.

Os dejo enlace a la publicación de l'Independent en PDF. 

6 feb 2012

26 | Apuntes de abeja



Presentado a la Fundación Camilo José Cela. Hoy cuelgo la entrada sin foto, porque no he encontrado ninguna ilustración adecuada y no tengo tiempo para dibuja una. Un saludo.

No perdamos la perspectiva, yo ya estoy harta de decirlo, es lo único importante. Doña Rosa va y viene por entre las mesas del Café cómo si continuara abierto. A veces se detiene, pregunta y nadie le dice qué desea tomar. Ella alienta al bolígrafo sacando el vaho directamente del estómago, anota con palitos lo que nadie le ha pedido, se dirige al lugar donde antes relucía aromática la cafetera, abre el grifo y entre muros que crujen, llena una tacita de porcelana sucia con restos de agua oxidada. El color es de café cortado, así que no es de extrañar que vuelva a la mesa donde nadie espera y lo sirva como si tal cosa. ¿Y qué dice el hijo? Para lo que sirve, mejor que no diga nada. Ya sabemos que se enfadó el día que ella le llamó Roberto, nombre del pretendiente con el qué según todos debía haberse casado Doña Rosa al enviudar. El hijo estuvo años sin volver, y cuando lo hizo, ya era un extraño a sus ojos. Ahora la vigila desde la ventana, por si se hace daño o por si la atropellan, dice. ¡Por si se muere de una vez! Diría yo, que de esto sé un rato. El pródigo lo único que busca es echar mano al Café para venderlo y prenderle fuego a la poca fortuna que le quede a Doña Rosa. ¿Y qué puede decir nadie de todo esto? Pues nadie la observa sin tocar el café, toma notas en una libretilla para una novela improbable, y sin dejar propina vuelve al purgatorio de Padrón.