Nuestra amiga microcuentista Acuatica nos propuso algo muy interesante. Dado que dentro de una hora, el 21 de diciembre se acabará el mundo... -¿No te habías enterado? ¡Si todo el mundo lo sabía, hasta en Groenlandia!- Bien, cómo iba diciendo... dado que mañana, 21 de diciembre de 2012, se acabará el mundo. ACUÁTICA nos propuso - cuando el mundo todavía era mundo- escribir un microrrelato para abandonar el mundo de una forma creativa. La única norma es que debía ser publicado el 20 de diciembre de 2012 a las 23 horas.
Por este motivo dejo el mío aquí. Si alguno de vosotros malsobrevive a la hecatombe, podéis visitar el resto de propuestas en NO ME VENGAS CON HISTORIAS.
Yo he programado 1001 microrrelatos con ilustraciones para hacerle un guiño al destino y, al menos mi blog siga vivito y coleando hasta la próxima catástrofe.
Au revoir.
Por tercer año consecutivo, es
agosto y no ha dejado de nevar. El firmamento ha quedado vacío de estrellas. La
tierra se ha estremecido en heladas tinieblas y las montañas se han quebrado en
gigantes que caminan sembrando caos y desolación. Los mares han crecido
anegando la tierra, permitiendo que el navío construido con las uñas de los
muertos llegue a las puertas de la ciudad. El cielo se ha partido en dos. El
mundo está en guerra. Una guerra de vivos y muertos. El sonido del cuerno de batalla del vigilante eterno se ha
oído lejano. Las señales son evidentes, la profecía inevitable y mientras
tanto, Odín, decidido a cambiar el destino, ha desparecido.







