26 sept 2013

81 | Solo en caso de necesidad




El extintor -único testigo del suceso- sigue colgado de la pared que separa las puertas de 6ºA y 6ºB. Marina avanza lentamente. Envidia la existencia inanimada del objeto rojo, ese propósito concreto y su incapacidad de sentir. La puerta de 6ºA está abierta. La directora entra antes que ella para facilitar el momento. El maestro detiene la explicación. Todos los chiquillos se giran de inmediato, la escrutan. Aunque ya cicatrizadas, a Marina le duelen cada una de las heridas cuando suelta las muletas y se sienta en el pupitre. Fran también está. Ella pensaba que sentiría odio al verlo. No es así. Hasta eso le arrebató. Fuera, en el pasillo, el extintor sigue atentamente el regreso de la niña. Ella no sabrá nunca lo que hubiera dado por intervenir cuando empezaron los insultos, como le hubiera gustado rescatarla el día que Fran le propinó la paliza, tampoco sabrá de la cólera que le consumió al ver a sus compañeros observando impasibles, ni la impotencia de ver al agresor regresar a clase hace semanas, y mucho menos el júbilo de volver a ver a Marina caminar por el pasillo de la escuela, aunque cojee.

 Pulsa para ir a ENTC...


Con este microrrelato participo en el certamen de Septiembre de ENTC.  

30 ago 2013

80 | Convivencia inútil


Tengo una mosca detrás de la oreja y otras dos revoloteando la papilla endurecida de Isabelita. Varias cucarachas recorren el suelo a sus anchas. Un par, las más intrépidas o desesperadas, están a punto de coronar la montaña de platos del fregadero. Me arrepiento ahora de no haber accedido a comprar el lavavajillas. He descubierto que esas minúsculas hormigas argentinas han invadido el ecosistema de las autóctonas y el mío, que vienen para quedarse, que no le hacen ascos ni a la longaniza ni a otras carnes menos curadas. Que los repelentes tienen una función limitada y que las picaduras de mosquito ya no duelen cuando pierdes la cuenta. He aprendido mucho en este tiempo, pero sigo preguntándome cuanto más va a tardar María en volver del estanco, por qué tuvo que llevarse a Isabelita con ella y para qué necesitaba comprar tabaco si ella no ha fumado nunca. Tengo tanta hambre, tanta que si María no vuelve pronto, moriré de inanición persistente.

Con este microrrelato he hecho acto de presencia en ENTC en el mes de agosto.

18 jul 2013

79 | Conjuro de libertad


Equilátero blanco, borde rojo, vaca negra.

—Paso de animales domésticos —dice 
Herminia demostrando que recuerda el 
código, que podría conducir. Una vaca sobre 
el asfalto pone a prueba los reflejos del 
marido. 


Herminia sonríe ante el ciervo del siguiente 
triángulo.

—Animales en libertad —afirma satisfecha. 
Del bosque emergen varios ciervos que 
brincan ante el vehículo. El arcén se cubre 
de goma y temblores.


—Aquí me quedo —anuncia Herminia. 


Ante la mirada iracunda del marido, se apea. 
Él arranca con el móvil de reojo. Cree que 
llamará disculpándose como siempre. No ha 
visto su expresión triunfal ni la señal ‘Suelo 
Deslizante’.

Este microrrelato  quedó finalista semanal en el concurso literario veraniego 2013 de la cadena SER "de viajes" bajo el tema: carreteras secundarias. La final la ganó Paloma Hidalgo con Golpes de arco. Enhorabuena.

19 jun 2013

78 | El espejo desde



Los huesos quedarán solo del perro viejo. Pasar el tiempo verá el palo lanzado por Alicia, a su lado...



Con este microrrelato participo en la convocatoria de este mes en ENTC. Se trata de un microrrelato arriesgado, cuya construcción viene muy a cuento con el tema del mes. Para leerlo entero deberéis pasar por la página ENTC.  ya me diréis que os parece.

5 jun 2013

77 | Destino real



El sastrecillo va dando puntadas sin dejar de mirar la rebanada con miel que ha dejado sobre la mesa. Espera que aparezcan las moscas para aplastarlas, ponerse el nuevo cinturón que ha bordado con la frase siete de un golpe y así, poder salir en busca de la corona y el reino que, sin duda, le depara el destino. Las moscas no aparecen, así que al llegar la noche el sastrecillo ha dado cuenta de la rebanada con miel y está terminando de hilvanar la nueva casaca de caza para su primo, del que heredó la sastrería cuando se convirtió en rey.

Micro publicado este mes de junio en el diari local L'Independent de Barberà

20 may 2013

deantología


Ya estamos de vuelta de Madrid. Mis relatos han aparecido en papel en algún libro de microrrelatos relacionados con algún concurso y puntualmente desde hace algo más de un año en el diario local de Barberà. Pero que una editorial como Talentura, y dos antólogos como Manu Espada y Rosana Alonso pensaran en mí para aparecer en este libro que veis en la imagen junto a tanto MicroGranEscritor... es algo... ¡Dios! ¡Me he quedado sin palabras! Y ahora... ¿Qué diablos hago?  Imagina que alguien lee mis relatos y quiere que le escriba unos cuantos para un libro... Y yo sin palabras. ¿Qué podría ser peor que un aprendiz de escritor sin palabras? ¿Un domador sin leones? ¿Un religioso sin fe? ¿Una Pantoja sin escenario? ¿Una infanta sin vergüenza?

Bueno, como me he quedado sin palabras voy a leer lo que han escrito mis compañeros. Prometo hacer recomendaciones. Permitidme decir cómo me gustaría ver pasar por aquí a los antologados que lo deseen para decirme que opinan de los dos microrrelatos míos editados en este libro. ¡Pero que bonito ha quedado el condenado! No esperes mucho a hacerte con él, porque es una edición limitada (todas los son, pero primera edición solo hay una: la primera). Este libro dará que hablar porque es el reflejo de algo que está pasando ahora, en este momento y si te atreves a perdértelo, jamás podrás decir... yo estuve allí.

Ya sabes, entra en SITIOPARACOMPRARELLIBRO, cómpralo, leelo y cómo no, vuelve aquí y dime que te ha parecido.

He dejado para el final mi dedicatoria, porque necesito ponerme serio.

Dedico el microrrelato trámite a mi padre, aunque el nunca lo sabrá. 

Es el primer microrrelato que surge de una vivencia propia que todos vivimos más pronto o más tarde. El primero que no pretende solo contar una historia. De todos los que he escrito hasta ahora, trámite es, posiblemente, el único que no ha fluido.  Este microrrelato he tenido que parirlo y tenía que ver la luz en papel. No por la calidad literaria, no porque la historia que cuenta sea original, no por mí. 

Por él.

Un saludo desde la logia.  


16 may 2013

76 | Apología

Con este micro quiero sumarme a la Primavera de Microrrelatos Indignados, Que hoy de nuevo inunda la RED. No se si hay una normativa en lo que respecta a la extensión, por tanto, no se si la cumplo... Tampoco se si llego a tiempo o voy tarde, pero basta de excusas, esto es lo que me ha salido.


Encontramos a Patricia sentada ante su tocador con el joyero abierto.

—El que no trabaja es porque no quiere —comenta— ¿Qué pendientes me pongo con el vestido azul, los de plata o los de turquesas?

—Cualquiera de los dos están bien —contesta Arturo desde el vestidor— Trabajo hay, otra cosa es que los vagos quieran hacerlo, que nos hemos vuelto muy señoritos. Eso por no hablar de la economía sumergida, que aquí, el que más y el que menos, estafa lo que puede. Vas a tener que ayudarme otra vez con el nudo de la corbata.

— Cariño, eres un desastre, nunca vas a aprender…—dice Patricia colgándose el collar de turquesas a juego con los pendientes—. Y tanto protestar por la enseñanza y la sanidad pública, todo muy hippie, pero a la hora de pagar impuestos, si te he visto no me acuerdo.

—¿Me pongo los gemelos de oro blanco o será demasiado? —Arturo mira como le queda el traje, se siente orgulloso de las horas de gimnasio con el entrenador personal— Lo de la sanidad pública, vaya despilfarro. En Norteamérica no la tienen y mira lo bien que les va. ¿Estas lista cariño? No quiero llegar tarde a la fiesta benéfica del partido, Ya sabes lo nerviosos que están los políticos últimamente.

Mientras Patricia y Arturo cruzan la avenida a doscientos por hora en su Mercedes. Carlos Pérez entra en casa con la carta de despido. Herminia Solís lee la de la Seguridad Social que retrasa por quinta vez su intervención, y Mauro Gómez se balancea, colgado por el cuello sobre la de desahucio inminente.  

15 may 2013

75 | Al sur del edén



Como cada noche, los pobres apuraron la sopa de arroz y luego salieron flotando por la ventana del comedor social, de regreso al cementerio. La princesa metió los platos, prácticamente limpios, en el lavavajillas, activó el programa económico y volvió a casa serpenteando entre los cipreses. Había aceptado aquel empleo por necesidad y ahora no podría vivir sin sus muertos. Los fantasmas pobres desaparecían ya bajo sus lápidas cuando se detuvo ante el fastuoso panteón familiar. La única propiedad que conservaba. Dentro, podía oír a los infantes hambrientos, discutían de nuevo ante un consorte indiferente y lacio. Por un instante, hubiera preferido que estuvieran tan muertos como los otros. Por un instante, soñó con empezar otra vida dejando atrás el peso del legado perdido, por un instante. Se limpió los zapatos y entró en el hogar con la fiambrera de arroz y su mejor sonrisa. 

Tras bastante tiempo sin publicar en el blog por diversos compromisos que me han mantenido alejado. Con este microrrelato me presento a la convocatoria mensual de ENTC. Espero que os guste.