Había dicho que no participaría en este juego, y sin embargo mírame aquí participando, y por partida doble.
Salitre hizo lo que debía:
Nació, jugó, estudió,
trabajó, se casó,
trabajó, tuvo hijos,
trabajó, envejeció y murió.
En el limbo,
espera ansioso
la reencarnación.
Del siguiente no estoy seguro que pueda tratarse de un epitafio.
Su último deseo fue
que lo afeitaran a navaja