10 nov 2013

87 | La calle se tornará gris mientras todos duermen



El avión atravesó la capa de nubes y un sol radiante inundó la cabina en el mismo momento en que el pasajero 11F releía el restrictivo documento. La nueva normativa municipal resbaló de sus dedos lacios. Se quitó la chaqueta y descubrió un ajustado suéter de rayas blancas y negras a juego con su rostro de mimo callejero. Se incorporó calándose un bombín, repartió sonrisas mudas por última vez y accionó la puerta de emergencia. El avión se detuvo, en seco, sin inercia. El mimo recorrió el ala hasta llegar al filo. Luego voló al vacío. Cerrada la puerta, el avión prosiguió con una carta abandonada y un asiento que nadie podría ocupar, rumbo a la próxima ciudad con calles de tránsito plomizo y monótono.

Este microrrelato ha sido publicado en la página 4 del número de noviembre del diario local L'independent de Barberà.

6 nov 2013

86 | Reciclaje



Mientras su padre cerraba la tapa del contenedor oyó alejarse a doña Carlota. Arrastraba su malcriado chihuahua entre aspavientos y maldiciones. El Kevin siempre había querido un perrito con quién jugar, un compañero de correrías. Había prometido encargarse de todo. Le enseñaría a sentarse, a saludar, a rodar sobre si mismo y otras cabriolas más lucrativas para el semáforo. ¿Quien sabe? Igual conseguía ahorrar para una chabola y que abandonaran el contenedor de una vez, pero su padre no quería entender nada de nada, era un conformista. No te quejes, decía siempre que sacaba el tema, peor lo tienen los vecinos, los del contenedor de vidrio. 

24 oct 2013

85 | Nubes



–Sí, papá, pero, ¿y esa? ¿No parece una mujer tirándose al tren?
–Yo veo una tarta de nata.
–¿Y esa? ¿No parece una chica colgada del cuello?
–Una bola de algodón de azúcar, con palo y todo, es lo que veo.
–¿Y en esa de ahí? ¿No ves una niña ardiendo en un incendio?
–No. Solo un enorme oso de peluche.
Con el atardecer la brisa marina se enfría. El hombre se incorpora, recoge la toalla, la sombrilla, y regresa al cementerio tirando de la mano helada de su hija, lamentando que la niña heredara la obsesiva perturbación de su difunta madre. 


Puntual como siempre, os dejo mi despojo REC de esta semana, espero que os guste. Hasta la próxima.

17 oct 2013

84 | Persistencia de la memoria



De esa es de la que tú no quieres hablar, de Encarna Pérez de Henares y Ortigosa, la que ayuda al viudo del quinto con la colada y el canario. Lo que pasa es que no puedes evitarlo porque tú eres Encarna Pérez de Henares y Ortigosa y ayudas al viudo del quinto con la colada y el canario. Sé que ella murió, pero al fin y al cabo nosotras también ––dice Encarna Pérez de Henares y Ortigosa­­­–– y sin más preámbulos, sale a ayudar al señor Henares y Ortigosa con la colada y el canario.


Esta es mi propuesta despojada para esta semana. Sin duda una propuesta arriesgada que poco o nada tenía que hacer en el concurso. Sin embargo es una propuesta que a mi me parece interesante. Un saludo.

9 oct 2013

83 | Escarmiento canino.



El perro de tres patas y sesenta años camina al lado de su dueño también ahora. Como amigo fiel, el amo lo alimentó, lo paseó tres veces al día, le lanzó millones de pelotas y lo llevó al veterinario siempre que fue necesario. Estuvo con él cuando cumplió los treinta y vinieron los comisarios del récord Guinness, cuando cumplió cuarenta y se convirtió en estrella mediática, a los cincuenta, cuando los científicos lo recluyeron para descubrir el secreto de su longevidad y también a los sesenta, cuando dejó de ser noticia. Cada vez que alguien preguntaba sobre la pérdida de la extremidad canina, el amo inventaba una historia diferente que escondiera su vergüenza, siempre ante la insistente mirada del perro de tres patas clavada en él.
Hace un rato, entre estertores de lecho de muerte, lo ha llamado a su lado.
—Perdóname Lucky, nunca debí hacer aquella apuesta, lo siento —Ha susurrado con su último aliento. Y al fin ambos han descansado en paz.

Presentado a ENTC en octubre, espero que os guste.

6 oct 2013

82 | Y aún dicen que el tiempo transcurre igual para todos


Mi primer despojo presentado a Relatos En Cadena del año. Espero que os guste.


A grandes zancadas sobre las olas se desplazarían todos los caballitos del mar. Zapatillas de rejilla varadas en la arena. Raudos, los pececillos avanzarían hacia la costa. Perneras de tergal remangadas. Tornasolada, el agua relincharía burbujas al llegar a la playa. Media pantorrilla mojada de sal y entre las manos trémulas, una pecera rebosando mar. Perdigón, Artax y Pegaso saltarían solícitos al recipiente, para que el abuelo regresara con el tesoro al hospital, para que la cara del niño recobrara la luz. Eso pudiera suceder si además sus piernas caminaran más rápido, si no fuera tan tarde.

26 sept 2013

81 | Solo en caso de necesidad




El extintor -único testigo del suceso- sigue colgado de la pared que separa las puertas de 6ºA y 6ºB. Marina avanza lentamente. Envidia la existencia inanimada del objeto rojo, ese propósito concreto y su incapacidad de sentir. La puerta de 6ºA está abierta. La directora entra antes que ella para facilitar el momento. El maestro detiene la explicación. Todos los chiquillos se giran de inmediato, la escrutan. Aunque ya cicatrizadas, a Marina le duelen cada una de las heridas cuando suelta las muletas y se sienta en el pupitre. Fran también está. Ella pensaba que sentiría odio al verlo. No es así. Hasta eso le arrebató. Fuera, en el pasillo, el extintor sigue atentamente el regreso de la niña. Ella no sabrá nunca lo que hubiera dado por intervenir cuando empezaron los insultos, como le hubiera gustado rescatarla el día que Fran le propinó la paliza, tampoco sabrá de la cólera que le consumió al ver a sus compañeros observando impasibles, ni la impotencia de ver al agresor regresar a clase hace semanas, y mucho menos el júbilo de volver a ver a Marina caminar por el pasillo de la escuela, aunque cojee.

 Pulsa para ir a ENTC...


Con este microrrelato participo en el certamen de Septiembre de ENTC.  

30 ago 2013

80 | Convivencia inútil


Tengo una mosca detrás de la oreja y otras dos revoloteando la papilla endurecida de Isabelita. Varias cucarachas recorren el suelo a sus anchas. Un par, las más intrépidas o desesperadas, están a punto de coronar la montaña de platos del fregadero. Me arrepiento ahora de no haber accedido a comprar el lavavajillas. He descubierto que esas minúsculas hormigas argentinas han invadido el ecosistema de las autóctonas y el mío, que vienen para quedarse, que no le hacen ascos ni a la longaniza ni a otras carnes menos curadas. Que los repelentes tienen una función limitada y que las picaduras de mosquito ya no duelen cuando pierdes la cuenta. He aprendido mucho en este tiempo, pero sigo preguntándome cuanto más va a tardar María en volver del estanco, por qué tuvo que llevarse a Isabelita con ella y para qué necesitaba comprar tabaco si ella no ha fumado nunca. Tengo tanta hambre, tanta que si María no vuelve pronto, moriré de inanición persistente.

Con este microrrelato he hecho acto de presencia en ENTC en el mes de agosto.