19 nov 2012

56 | Hasta fin de existencias


Un micro seleccionado en la categoría local del concurso mensual de la microbiblioteca, un mes con mucho, mucho nivel, tanto en la categoría abierta, cómo en Català o en categoría Local. Felicidades a los ganadores y especialmente a Antonia. Seguiremos intentándolo. La ilustración es en realidad un boceto a lápiz que surgió de mi bloc, casi sin querer, el otro día, pero creo que es bastante apropiada, dada la temática del relato.

La noche es perfecta, diluvia. La verja del cementerio no es obstáculo. El hombre alto, camina entre los epitafios con paso firme y estirado. El aprendiz renquea tras él arrastrando la carretilla de herramientas, con el delantal blanco salpicado de barro, respingando a cada trueno. Llegan a la tumba, es reciente, de ese mismo día. El alto, señala con el índice extendido. El aprendiz, apoya con torpeza la pala en el suelo y excava. No tarda mucho en topar con el ataúd. Desclavan la tapa y extraen el cadáver. Entre los dos empujan la carretilla de vuelta a casa, rezando por que no deje de llover, por no encontrarse con nadie, por no tener que esquivar preguntas incómodas. A la mañana siguiente, doña Enriqueta, la boticaria, entra en la carnicería y compra el mejor pedazo de carne magra para estofar. El aprendiz prepara la carne ante la mirada vigilante del alto carnicero. Doña Enriqueta solloza -aunque muriera el domingo sigo llenando la cazuela, me gusta pensar que mi Fulgencio está en la mesa conmigo-. 

29 oct 2012

55 | Ondas errantes


Seguimos con las locuras presentadas al ReC. Prometo intentar escribir algo "normal" en el siguiente intento.


De la rutina insípida de la oficina de la central sólo quedaba el cactus. Un cactus enano escondido tras el monitor del ordenador para absorber la radiación. Reducido a ectoplasma tras la explosión del reactor, Humbert visitaba cada día la espinosa planta para comprobar su deterioro. Al final llegó a una conclusión: aquel cactus no absorbía radiación alguna, la repelía, y repeler por repeler, mejor le hubieran regalado uno de esos chismes con zumbido repelente para adolescentes. Lolita, la becaria de contabilidad, no dejaba de acosarle ni muerta, en cambio Vladimir, el hombretón de mantenimiento que se pasaba el día leyendo, se había desintegrado por completo. 

19 oct 2012

54 | Juicio final



Os dejo mi aportación al ReC con la frase de Miguel Ángel Flores.

—De corazón y científicamente, pero jamás debe ser una cuestión de fe —instruyó el anciano— la fe es para los débiles, para los cortos de entendederas, para los que no confían en sí mismos, para los que no saben de la misa la mitad, para los que no tienen capacidad de decisión. La fe, es para los otros.
—Entonces, Santo Padre ¿cómo debo actuar? —preguntó desconcertado el Discípulo.
—Cómo si la tuvieras. —resolvió el anciano y se asomó a la ventana para rezar ante la multitud, bajo un cielo cubierto de naves alienígenas que esperaban el momento de atacar.

15 oct 2012

53 | Vacío


Con este microrrelato me he presentado al certamen Esta Noche te Cuento de octubre. Se trata de un micro en el que prácticamente yo no he participado. Ha salido solo, tal cual.

Si queréis participar, solo tenéis que entrar en la página del certamen:
ESTA NOCHE TE CUENTO: TRES ESTRELLAS

Aquí os dejo mi participación:

Miradlo salir a la noche con el anorak puesto, frotarse las manos y echar a andar hacia el bosque que hay detrás del molino. Miradlo caminar entre la espesura con la culpa a cuestas, visitar la curva, el guardarraíl reparado y subir a la colina negra. Miradlo tumbarse en la hierba húmeda con la mirada fija en las tres estrellas que resplandecen sólo para él. Miradlo llorar desnudo mientras arrecia la escarcha.

12 oct 2012

52 | Cuestión de dignidad



Este microrrelato es mi humilde aportación al ReC de esta semana, microrrelato perdido entre esas nueve centenas que llegaron a las SER. Un micro que disfruté escribiendo y sobre todo, imaginando, un micro que mira al pasado desde un presente no demasiado diferente, pero que nada tenía que hacer en esta ocasión en el concurso.

Y sin embargo, reconozco que ha sido una de las ediciones semanales del ReC que mas me ha emocionado. ¿Porqué? Porque dos grandes amigos habían sido escogidos entre los tres mejores de la semana, con lo difícil que es que escojan a uno en una semana normal, que hayan seleccionado a dos en una semana donde la participación estuvo muy cerca del récord, da idea del altísimo nivel que tienen sus textos.

Desde aquí mis felicitaciones a ambos. Por escribir cómo escriben, por sus magnificas ideas y su forma de transmitirlas, por compartirlas con todos nosotros, por su selección para esa final semanal, por su saber estar.

A Xavier, el hombre en blanco y negro, le felicito por sus comentarios en antena, siempre aprovechando la ocasión para hacernos pensar sobre lo que se nos viene encima. Por ese segundo puesto tan ajustado.

Os dejo enlace para que disfrutéis de las imágenes que se esconden bajo su carpa:


A Miguel Ángel, le felicito por su impagable “¿y ya esta?¿Eso es todo?” y por parir ese excelente micro que sin duda llegará a la final anual del ReC.

Os dejo una puerta de entrada a la casa de Miguel Ángel, que tiene un patio mucho más particular que el de la canción:


Y ya, sin más preámbulos os dejo mi aportación:


Con esa exactitud tan característica de la ciencia, el peluquero Leonard, reconstruye los rizos en la penumbra. Espolvorea el talco para blanquear el amasijo de cabellos, sacude los piojos que infestan la peluca mientras las ratas corretean bajo sus pies, y finalmente la coloca sobre el cráneo de Luis Capeto. Leonard sabe que Versalles se ha limitado a partidas de caza, bacanales y caprichos sufragados con las arcas reales, que nunca tuvo contacto con el hambre y la miseria de París. Ahora, desde su escondrijo de la Plaza de la Concordia, observa la cabeza guillotinada de Luis XVI y por primera vez admite que la peluca nunca aportó dignidad.


9 oct 2012

Libro del I MICROCONCURS


Ayer pasé por la Microbiblioteca a recoger el libro recopilatorio del primer Microconcurso. Fui con Mònica Sempere, la flamante ganadora de la categoría local. Y volvimos a lamentarnos por no haber podido asistir al acto de la entrega de premios.

En el libro hay un microrrelato mío que ya publiqué en el blog, y es un placer compartir este libro con tantos y tantos amigos.

Gracias por esta oportunidad.

Os dejo enlace a este microrrelato de viejitos!!!
http://espiralesdetinta.blogspot.com.es/2012/01/ir-mas-alla.html 

Un abrazo a todos.

30 sept 2012

51 | Órdago


Os dejo mi intento para el ReC de la semana pasada. Hay que reconocer que la frase se las traía.


Hasta chocarse con una pila de maderos, que cayeron delante del convoy obstruyendo la carretera, haciendo que su cráneo estallara contra el parabrisas mientras los expedientes volaban y los guerrilleros encapuchados rodeaban el vehículo en un lento fundido negro. Hasta ese momento, Carlos Alberto Mendoza sólo había pensado en lo que ganaría al aceptar el cargo. 

10 sept 2012

50 | Premio a la mejor actriz


Ya de vuelta de vacaciones. He estado completamente fuera de juego, así que mi desconexión del microuniverso me hará entrar en un proceso lento de vuelta a la actividad, que se inicia hoy pero se llevará a cabo poquito a poco. Antes del verano me presenté al concurso de Arkivis-Dragonfly con este relato. Es uno de esos relatos de los que uno mismo espera mucho porque cree que es de lo mejor que ha escrito... sin embargo no ha sido seleccionado. Lo he leído y releído y no soy capaz de ver donde falla. Por este motivo os pido que intentéis decirme que es lo que no cuadra, tanto en el fondo, cómo en la forma. Os estaré eternamente agradecido... o quizá no eternamente, pero si mucho. Quiero agradecer a todos vuestras aportaciones. Tras leerlas y releerlas, he decidido hacer varios cambios que creo que mejoran el texto. Muchas gracias a todos.

Escucha el nombre, siente el foco de luz, finge sorpresa, desciende escalón a escalón, saborea el momento, sube al escenario, agarra el trofeo, contempla la platea, extrae un papel de cebolla, recita múltiples agradecimientos y llora, llora entre aplausos auténticos y falsos.

Tras la gala, la fiesta: horas de caviar y burbujas, felicitaciones y palmaditas en la espalda, propuestas de trabajo y de cópulas varias que promete estudiar.

De madrugada vuelve a casa, sola. Abre la puerta del sótano, desciende escalón a escalón, saborea el momento, pulsa el interruptor, la luz sucia ilumina las paredes forradas de vitrinas que contienen latas de celuloide, claquetas, atrezo, vestuario, recortes de prensa, y cientos de fotos de la mujer desnuda atada a una silla que tiembla en el centro del sótano sobre un charco de orín. Amordazada, con el rímel corrido y salado, observa el trofeo que su doble sostiene en las manos.