27 nov. 2012

58 | Bien pasado, por favor


Con el microrrelato que os presento aquí, participé en el concurso de microcrímenes de FALSARIA, FNAC y BUBOK. Para mi sorpresa, este microrrelato fue seleccionado entre los finalistas y formará parte del libro MICRO CRÍMENES.

Os dejo enlace a la página de Facebook donde se puede ver un video de la presentación del libro y la entrega de premios. Por desgracia no pude asistir, y eso que me hubiera gustado mucho, ya que hubiera tenido la posibilidad de ver a nuestros amigos madrileños: Ximens, Esperanza, etc.

Facebook Falsaria

Sin más preámbulos os dejo el micro para que podáis leerlo:


Han encontrado un cadáver con un cuchillo de cocina clavado en el pecho. Un nuevo rico con el Armani ensangrentado en la suite 932 del hotel más exclusivo de la ciudad. Los agentes sospechan de la voluptuosa pelirroja que llora junto al muerto. Dicen que el móvil es matemático. Desde hace dos días es heredera universal de la fortuna de la víctima. Su coartada no se sostiene. No hay rastro del hombre que, según ella, irrumpió en la habitación y apuñaló a su recién estrenado marido. El frasco de arsénico hallado en su bolso ratifica su condición de principal  sospechosa. Dicen que se hará vieja en la cárcel, que lo tiene merecido. Nadie se pregunta porqué falta un cuchillo en la cocina del hotel. Ni siquiera el encargado, cuando observa cómo el chef regresa a la cocina y tacha el filete tártaro del menú del día. 

23 nov. 2012

57 | Vuelo en apnea


Otra propuesta arriesgada para el REC de esta semana.

Déjala a ella que sea pájaro, ha dicho el rey mordisqueando un trozo de cerdo asado mientras ve volar a la princesa junto a las otras aves migratorias desde la ventana de la torre del homenaje con vistas a las almenas en las que la soldadesca prepara ballestas y catapultas para defender desde el adarve a los labriegos que cruzan el portón tras arrasar los campos de cultivo con objeto de evitar el aprovisionamiento del enorme ejército enemigo que avanza hacia ellos cruzando la playa donde se erige la atalaya en la que Dédalo está a punto de empujar a su hijo. 

19 nov. 2012

56 | Hasta fin de existencias


Un micro seleccionado en la categoría local del concurso mensual de la microbiblioteca, un mes con mucho, mucho nivel, tanto en la categoría abierta, cómo en Català o en categoría Local. Felicidades a los ganadores y especialmente a Antonia. Seguiremos intentándolo. La ilustración es en realidad un boceto a lápiz que surgió de mi bloc, casi sin querer, el otro día, pero creo que es bastante apropiada, dada la temática del relato.

La noche es perfecta, diluvia. La verja del cementerio no es obstáculo. El hombre alto, camina entre los epitafios con paso firme y estirado. El aprendiz renquea tras él arrastrando la carretilla de herramientas, con el delantal blanco salpicado de barro, respingando a cada trueno. Llegan a la tumba, es reciente, de ese mismo día. El alto, señala con el índice extendido. El aprendiz, apoya con torpeza la pala en el suelo y excava. No tarda mucho en topar con el ataúd. Desclavan la tapa y extraen el cadáver. Entre los dos empujan la carretilla de vuelta a casa, rezando por que no deje de llover, por no encontrarse con nadie, por no tener que esquivar preguntas incómodas. A la mañana siguiente, doña Enriqueta, la boticaria, entra en la carnicería y compra el mejor pedazo de carne magra para estofar. El aprendiz prepara la carne ante la mirada vigilante del alto carnicero. Doña Enriqueta solloza -aunque muriera el domingo sigo llenando la cazuela, me gusta pensar que mi Fulgencio está en la mesa conmigo-.