29 nov. 2011

11 | PIEDRA, PAPEL, TIJERA.

Tengo claro que la longitud de este relato no es óptima para internet.  De hecho, me he estado planteando si colgarlo o no, pero finalmente he optado por hacerlo.
A los que lo leáis, gracias. Espero vuestros comentarios de este "NOMICRO"


Despierta Marcelino, despierta. Ya ha amanecido y esas tres palabras siguen rebotando en las paredes huecas de mi mente sin cesar… piedra, papel, tijera, piedra, papel, tijera… 

Me tapo los oídos. Ahora sonará el timbre para que nos levantemos, pero yo no lo oiré. Esperaré a que entre Rebeca cantando María de las Mercedes con ese salero que lleva tan bien puesto siempre. ¡Que feliz, que graciosa y simpática es, y que guapa... ¡Y que buena está, joder! No puedo quitarme de la cabeza sus caderas, contoneándose mientras camina entre nuestras camas cada mañana, despertando a estos zumbados que duermen conmigo. Necios, tarados, les veo como la miran, como la soban con los ojos babeantes… los mataría a todos, los cortaría en rodajitas pequeñas y los pasaría por la Tourmix para que ella fuera solo para mi… ¡Basta, Marcelino! Recuerda que hoy tienes que ser muy cuidadoso, tienes que recordarlo, hoy es tu última oportunidad de demostrarles que se han equivocado contigo, que no eres como los otros que habitan aquí. Pero si hoy tienes el más mínimo desliz, si no pasas la prueba, te pudrirás aquí para siempre, piedra, papel, tijera…

¿Qué es ese ruido? Tacones de aguja, ya está aquí. La luz del pasillo se enciende y se abre la puerta de golpe, como siempre, y las persianas también. ¡Dios! No puedo quitarme de los ojos esa sonrisa, esa boca entreabierta, no puedo dejar de imaginarme esa lengua… observo como se le mueven las tetas bajo la bata, Como me gustaría arrancársela y frotar esas peras con mi…

¡Marcelino! ¿Ya estamos otra vez? me dice Rebeca mientras abre la última ventana de par en par—. Deje de tocársela, hombre, que se le va a gastar, es que… ¡cada mañanita igual!.

¿Tocármela? ¿Tocármela? ¡Mierda! Marcelino lo has vuelto a hacer, como Rebeca se lo cuente al Dr. Mandrágora lo llevas claro. Intenta pensar en otra cosa… Piedra, papel, tijera…

Venga, a vestirse y a desayunar se ha dicho, ¡y punto! dice Rebeca saliendo por la puerta como entró, como unas castañuelas. Maria de las mercedes, mi rosa más sevillana…

En el baño todo ha ido como esperaba. Aurelio ha sido muy amable, ha llegado al baño antes que yo, pero me ha dejado,muy amablemente, asearme a mi primero. Aquí llevamos a rajatabla el orden: “El que llega antes llega antes, y punto”. Aurelio sabía que es un día especial para mí, por eso me ha dejado pasar. Ha tenido un momento de duda, es verdad, pero al final ha sido muy cortés. No entiendo que haya querido pegarse de cabeza contra el cristal… ¡treinta veces! Mira que está zumbado el tío, se ha seguido dando con el cristal hasta hacerse sangre, incluso cuando ha perdido el conocimiento. Menos mal que hay sitios como este para gente como Aurelio, ¿se imaginan lo que podría hacer alguien así en la calle? Dejo a Aurelio en manos de los demás y me voy al comedor, piedra, papel, tijera…

Desayuno, otra norma: ¡Se come todo lo que hay en el plato y no se deja nada, y punto!

El menú habitual: cereales, leche y unos trocitos de queso azul, que de tan azul los quesitos se pasean por la mesa solos, arriba y abajo, arriba y abajo. Los cereales no están como siempre, esto me ha puesto algo nervioso. Seguro que lo han hecho a posta, porque he intentado hacer con ellos una réplica del David de Miguel Ángel y por tres veces se ha derrumbado, justo cuando llegaba a sus partes, una y otra vez ¡Venga! Al suelo. Mira que, como estoy un poco constipado, tenía mocos de sobra, pero Igual eran demasiado líquidos, porque no había manera de que los copos de avena se pegaran entre sí. Al final he desistido, como no tenía hambre, he echado los restos de mi obra en el cuenco del inventor y me he metido un chicle de menta en la boca. El inventor, otro que tal baila, ¿saben que dice que inventó el hilo de coser? Bueno, el hilo de coser, los corta-uñas, los discos de vinilo, los misiles tierra-tierra, y los cazas de despegue vertical entre otras muchas cosas. Igual también inventó las tijeras, o el papel… las piedras no, eso seguro.

Por suerte, la hora de las manualidades me la he saltado. La odio. Son para que no os aburráis, dicen, si son aburridísimas. Los cubiertos de plástico en las bolsitas y sin chuparlos ni pasarlos por las axilas; Las figurillas de goma coloreadas a pincel y sin lanzárselas a los demás; los bolígrafos… todavía recuerdo la bronca porque escupí en una carcasa…

Pero hoy no he tenido “a terminar el puzzle se ha dicho, y punto”, no. Hoy no, porque hoy tenía que venir a ver al Dr. Mandrágora para la revisión anual… y aquí estoy una vez más, sentado en esta mierda de banqueta de madera tan incómoda, esperando a que me llame… Y esas tres palabras que no me dejan en paz, piedra, papel, tijera… me tienen frito, así que para quitármelas de la cabeza me dedico a observar.

La salita de espera es enana y ruinosa, como toda la clínica, y la decoración, ¡Que decir de la decoración! Un ficus más seco que la retina de Dionisio, el de la ONCE. En la pared, un solitario cartel descolorido de Sor Bigote pidiendo silencio y un reloj enorme de plástico, las agujas no se mueven, pero el segundero no deja de hacer tac, tac, tac, y ese tac, tac, tac tan molesto me taladra el cerebro. Me levanto y engancho la mitad del chicle de menta en el segundero… tac… tac… tac… el condenado tiene más fuerza de lo que pensaba, así que me quedo sin chicle y sin excusa.

Vuelvo a sentarme. Mis piernas deciden ir a la suya, inician un tembleque que de tan frenético hace que la mierda de banqueta se desplace hacia el ficus. Lo miro, pobrecillo, que seco está…

Pero hombre, Marcelino. ¿Qué diablos está haciendo en el ficus? dice el Dr. Mandrágora desde la puerta de su despacho,

Lo he visto tan seco… le contesto mientras intento desesperadamente subir la cremallera de la bragueta ante la mirada fija y enojada del doctor—. No me mire así, solo quería que el ficus estuviera mejor, en lugar de enfadarse conmigo debería llamar la atención a la señora de la limpieza, hay que ver como está el servicio, mire digo señalando el charco de agua amarilla que hay en el suelo. Yo intentaría informarme de quien ha limpiado esta mañana y, ¿sabe una cosa? la despediría sin contemplaciones…

El Dr. mandrágora ya no me escucha. Pobre hombre, se despista con cualquier cosa, entra a su despacho mirando al techo, debe haber visto polvo porque no para de soplar… este Mandrágora está majara. No se como pueden poner a alguien así a evaluar a gente como yo. Si sería yo quien debería evaluarlo a él. Cuando entro, ya está sentado en su trono de piel de vaca marrón, entre él y yo, una mesa muy ancha de madera de roble y sobre la mesa tres objetos: una piedra, una hoja de papel y unas tijeras pequeñas de punta redonda…

Ya sabe para que estamos aquí, ¿verdad Marcelino? me pregunta con un tonillo de sorna que no me gusta. Está intentando provocarme, eso está claro, así que decido dejar las tijeras donde están, pero me molesta que siga mirándome con aquellos ojillos de hiena, respondo pronto—. Si señor, para mi valoración anual. Pero no hace falta que sigamos, si me permite quiero informarle de que ya estoy curado… hace días que ya no me dan las pastillitas rojas, y he cumplido todas las normas. Ya puede rellenar los papeles de mi alta, estoy perfectamente, se lo digo yo.

Marcelino, siéntese normal en la silla hombre, con los pies en el suelo y el culo en el asiento, que se va usted a caer.

¿Por qué tendrán los médicos esa facilidad para cambiar de tema? Además, yo siempre he estado más cómodo con los pies en el asiento, pero como hoy es un día especial le hago caso, me siento como el dice y espero la prueba de los objetos... El no lo sabe, pero vengo preparado.

Bien, empecemos. Ya me han dicho como se ha portado usted hoy vuelve a usar ese tonillo irónico que no me gusta, vuelvo a mirar las tijeras y vuelvo a renunciar a cogerlas. Sus amigos Aurelio y el inventor están muy contentos, le mandan recuerdos… desde la enfermería.

Mire usted, me alegro de que me haga el comentario le digo entre susurros acercándome tanto como me permite la mesa—, en confianza, esos dos no son mis amigos, no digo que sean mala gente, pero están un poco idos, ¿sabe lo que quiero decir? Idos, chalados, majaras, locos, como una auténtica regadera vamos.

Se a que se refiere. Por eso están internos en un hospital psiquiátrico, para curarse. Bueno, Marcelino dejemos el tema de sus “amigos” ¿Sabe que son? dice señalando los objetos de la mesa. Intenta provocarme de nuevo, ¿acaso cree que soy tonto?

Una piedra, un papel y unas tijeras contesto escueto, sin alardear. Sin comentar que para mí las tijeras de punta redonda son como el café descafeinado o la cerveza sin alcohol... pretenden ser algo pero no lo son.

Muy bien, ¿Y que son para usted? ¿Podría decírmelo?

Miro los objetos detenidamente, piedra, papel, tijera … venga Marcelino, piensa, tienes que encontrar la respuesta que él quiere, lo habías preparado…

Se lo preguntaré de otra forma, ¿Para que sirven estos objetos? 

Esa si es una buena pregunta, doctor contesto feliz porque ahora si me acuerdo de la respuesta que había preparado, la respuesta perfecta ¿Pues para que van a servir? Es evidente, hombre. Pones la piedra sobre el papel y luego con las tijeras recortas el contorno… así tienes una proyección en papel de la piedra… ¿a que si?

El Dr. me observa, en su cara veo que no esperaba esta respuesta… ¡ya está! ¡he ganado, he ganado, seré libre!…

Su respuesta es bastante interesante, así que si le parece bién voy a preparar los papeles porque tiene usted razón, parece que ya está curado…

No se que ha querido decir con “parece”, pero da igual. Lo he conseguido, ya soy tan normal como ellos quieren. Mientras rellena los formularios, Mandrágora me pregunta.

Y una vez ha hecho eso con los objetos. ¿Se le ocurre otra cosa para la que puedan servir? como que ya soy libre puedo decir lo que me plazca…

Para hacerse un delicioso zumo para merendar contesto.

¿Un zumo? me pregunta, y veo como deja de rellenar el formulario, maldita sea, porque ha parado, ¿que no lo entiende?

Pues un zumo —aclaro—, un zumo de bichos. Primero cazas todos los bichos que puedas, preferiblemente, escarabajos y lagartijas. Con las tijeras amputas patas y antenas a los insectos, nunca acaban de licuarse del todo y luego se enganchan entre los dientes. Con la piedra los haces caldo, haces un embudo con el papel y lo alzas para que el zumo te caiga directamente en la boca… está delicioso, lleno de proteínas, si me deja un momento salgo al patio y le hago uno. Bueno, si no quiere no. No hace falta que me mire así…

Despierta Marcelino, despierta, ya ha amanecido y esas tres palabras siguen rebotando en las paredes huecas de mi mente sin cesar… piedra, papel, tijera, piedra, papel, tijera, piedra, papel, tijera… ¿Por qué están ahí? 

20 nov. 2011

10 | TIEMPO MUERTO


Hoy he rescatado uno de esos pequeños textos del baúl. No estoy seguro de si podemos hablar de microrrelato al leer este texto, y de hecho, la verdad es que cuando lo escribí ni siquiera pensé que pudiera ser una historia. Fue un volcado en papel de un momento concreto, de un estado de ánimo si preferís. Esto es lo que salió y aquí lo escribo para saber vuestra opinión, aunque tras los comentarios de Ximens he decidido retocarlo.

La lustración también es antigua. Pero se trata de un dibujo al que le tengo bastante cariño y que surgió, igual que el relato, de un boceto desinteresado en una esquina de papel, mientras tomaba notas en uno de esos cursos que he hecho.

Las heridas se contaban por docenas en su maltrecho cuerpo. Había sobrevivido donde nadie pensaba que pudiera hacerlo. En el campo de batalla fue la única que se mantuvo en pie hasta el final, pero la victoria que de tan pequeña resulta triste, le llegó acompañada de demasiadas sensaciones desagradables.

Con la rodela apagada, la espada mellada en el cinto y el alma gastada y perdida volvió a su tierra de hielo. Sóla, se entregó a la meditación entre aquellas montañas azules esperando una señal.

El carroñero la había seguido hasta el lago clamando venganza, pero no se atrevió a sumergirse tras ella.

Estaba a salvo.

19 nov. 2011

9 | FORMATO TWITTER - NANORRELATOS III



Os dejo varios fogonazos que he publicado en Twitter que pretenden hacer reflexionar al lector. Ya me diréis si lo he conseguido.

8.- Incuestionable

Si hubiera sabido de antemano lo que sucedería aquel día, no habría nacido. Cómo lo ignoraba, osó sobrevivir.

9.- Destino elegido
La oveja ciega se unió al rebaño. Juntas entraron en el corral. Un pajarraco les cagó encima y caminaron dóciles hacia el matadero.

10.- De color negro
El hombre honrado se asomó al pozo negro y lo vio negro. Saltó al vacío y, mientras caía, comprobó que hasta en el negro hay matices.

Espero que me digáis que os parecen, en que aciertan y en que fallan, y sobre todo si creéis que funcionan.


14 nov. 2011

8.- FORMATO TWITTER - NANORRELATOS II



Os dejo una selección de nanos de género negro, o al menos oscuro. 

4.- El muerto
-Agente, el tipo entró en casa, subió al aseo y se suicidó.
-¿Y se dio 23 puñaladas?
-Y yo que se. No lo conozco y mi mujer tampoco. ¿Verdad cariño?

5.- De servicio
-¿Estudias o trabajas? -Preguntó insinuándose.
-Trabajo –contesté. 
Luego desenrosqué el silenciador humeante.

6.- Que Llueva
Rezo para que llueva o mi secreto saldrá a flote. El nivel del pantano sigue bajando y el maletero ocupado del coche empieza a emerger.

7.- Fatua navidad
El niño ve el muerto gordo vestido de rojo bajo el árbol navideño y mira la pistola que sostiene su padre. 
-No traía nada para ti.

Espero vuestras opiniones al respecto de la nanomuestra.



11 nov. 2011

7.- Naturaleza muerta



Y nada más existió hasta el próximo tren, y el tren llegó vacío, los pasajeros ocuparon el andén sin sombra ni equipaje.

El niño negro aparece arrastrando un baúl sin sonrisas, aunque su globo es de un azul intenso y feliz. El blanco texturado del suelo se emborrona entre los raíles y se mancha de verde la hierba, pero es un verde sucio. Todo se arruga.

Él, se limpia las manos, enciende la última pipa que le ha regalado Theo y se pregunta si llegará un nuevo tren. Los lamentos del niño negro continúan resonando en la papelera. Entre volutas efímeras, decide volver a los girasoles.

Mi aportación de esta semana al ReC. Pensando en la siguiente.

9 nov. 2011

6.- Formato Twitter - Nanorrelatos I


Os dejo tres nanorrelatos de tan solo 140 caracteres para que me deis vuestra opinión. Han sido publicados en twitter, y se trata de un nuevo reto personal.


Nano1. Crisis
La hormiga, frenética, intentaba escapar, atrapada en la gota de agua. El sol salió tarde ese día.

Nano 2. Cosas de la memoria
Ví pasar toda mi vida ante mí. Saqué la cabeza del horno y lo apagué. Ya sabía donde había dejado las llaves del coche.

Nano 3. Economía Sumergida
-Tenías razón. Ha venido la policía. La crisis no es excusa. Sin permiso no puedo vender castañas en la calle.
-Te lo dije hija, mejor puta.

Tengo la impresión de que, cuando vuelva a coger a Beltrán, el protagonista de la nueva historia larga que estoy escribiendo me costará mucho hacer descripciones, imágenes, metáforas etc... Y encima puede que ni siquiera aporte todos los datos suficientes para que se entienda la historia.

7 nov. 2011

Sorpresa!



Hoy vuelvo a los orígenes y os presento el último proyecto de ilustración que he realizado. Se trata de una Ilustración publicitaria para la rotulación de una peluquería. El dibujo ha estado muy marcado por el proyecto, con un aire "Labanda" sugerido por el cliente, donde el objetivo es comunicar un mensaje muy concreto. El resultado ha sido muy positivo y consigue los objetivos planteados en el briefing previo.

La ilustración ha sido realizada a lápiz, digitalizada y tratada con diversos programas de ilustración hasta conseguir el resultado final.

4 nov. 2011

5.- PREVISIBLE



—Como tantas veces había hecho de niño —la voz del desconocido sonaba entrecortada—, decidí cambiar de papel, hacer algo más... importante. Me preparé durante semanas, me aprendí cada frase.
Aquel perturbado disfrazado de Don Juan me hablaba como si tuviera que conocerlo. El reloj del comedor marcaba las cuatro y media, Elsa y los niños todavía dormían y yo... yo no dejaba de preguntarme que hacía aquél hombre sentado en mi sofá. ¿Cómo había entrado en mi casa? Se levantó y empezó a recitar:
—Quede aquí el universo notorio, pues me abre el… 
Con sorpresa comprobé que daba el tono justo. En la mano sostenía una cuartilla: la nota de la audición del nuevo Tenorio que dirigiré en El Real.
—Pues me abre el… —sacó una navaja y se cortó las venas allí mismo.
—Me abre el… —intenté levantarlo, decirle que el papel era suyo. Pesaba ya como un muerto—, purgatorio.

Con este relato me he presentado al concurso de ReC. No ha habido éxito en lo que respecta al concurso, pero si lo he tenido en tanto que me he visto obligado a seguir explorando el microuniverso. La semana que viene nueva frase de inicio y nuevo ejercicio de imaginación. Ya está enviado.

La ilustración fue publicada por editorial Barcanova en su libro de texto de literatura castellana de tercero de ESO. És también la ilustración que se escogió como imagen del cartel de la exposición de originales que se realizó en los comercios de Barberà. Mi ciudad. 

2 nov. 2011

4.- LA ULTIMA CENA



Un hambre voraz lo despertó entre sábanas revueltas. La luna se filtraba entre los visillos de la ventana abierta. Ella no estaba, había volado. Caminó hasta la cocina para descubrir un frigorífico repleto de comida repugnante.. Entró en el baño para asearse dispuesto a salir en busca de algo que llevarse a la boca y entonces entendió que no hallaría lo que necesitaba en ninguna tienda.
Al otro lado del espejo no había nadie.  


Este es el microrrelato que he escrito para el taller de Micros de la Biblioteca Esteve Paluzie, tras los comentarios de los compañeros y de Ginés S. Cutillas, escritor que impartió el taller.  La foto que ha colgado Gines en su blog es mucho mejor, pero quiero seguir siendo fiel al principio del blog. Pese a que he sentido la tentación de colgar la misma foto, al final he desechado el primer dibujo y he realizado mi propia versión de la foto. Cómo sabéis, mi intención es colgar únicamente ilustraciones y dibujos míos.

Por otro lado, comentar que ayer tuvimos la suerte de escuchar, de boca del propio autor, una serie de microrrelatos de Ginés S. Cutillas que conformarán parte de su nuevo libro. Una velada literaria estupenda rodeado de buenos nuevos amigos.
Fotografía: Francesc López


Os dejo enlace al blog de Ginés para que lo veáis. Totalmente recomendable.