28 oct. 2011

3.- REY DE LAS PIEDRAS


No tengo muy claro si lo que escribiré a continuación es un microrrelato o nada más una divagación "literaria". Y pongo la palabra "literaria" entre comillas porque nunca he pensado que lo que yo escribo sea literatura.


REY DE LAS PIEDRAS
Se quedó sentado, mirando tristemente a su alrededor. Sintiendo envidia de las palomas grises y los pájaros pardos. ¿Dónde estaban los árboles? ¿Dónde el sonido de la espesura? ¿Dónde el olor de las presas huyendo? Solo veía aquellos extraños bípedos acompañados de sus cachorros, observándolo cada día. Ya no buscaba un lugar por donde escapar, porque no había escapatoria posible. Y lo que más le dolía es que empezaba a sentirse bien, a sentirse como en casa… Permitió que el sol del mediodía le arropase y se dejó dormir.

Espero vuestros comentarios.

El dibujo que ilustra la entrada, como novedad, la he realizado especialmente para la ocasión. Sentía necesidad de desconectar y este dibujo me lo ha permitido.

24 oct. 2011

2 | OSADÍA o EL DESTINO BUSCADO



Lo que son las cosas. 
Sólo llevo una sesión del taller de microrrelatos y ya me he atrevido a presentarme a un concurso, con un microrrelato revisado, de esos del Baúl.

Os dejo enlace a las bases del concurso:

Finalmente he dado color a una ilustración que hice para uno de los Ernestos, y la he usado para ilustrar el relato.
La verdad es que he leído muchos de los micros presentados y las posibilidades no son muchas, pero lo único seguro, es que no lo consigues si no lo intentas.

2.- R.I.P.
Contaban muchas historias sobre este cementerio y nosotros no estábamos dispuestos a irnos sin saber si eran ciertas.
La luna iluminaba de plata la piedra y aunque la temperatura había descendido, seguía siendo agradable.
Deambulábamos entre las tumbas con la esperanza de verlos.
Nuestros imperfectos ojos impedían ver con claridad, pero percibimos su presencia. Estaban cerca. El vello se erizó al primer contacto.
Una mujer arrugada marchaba delante, hablaba sin parar sobre simbología, sobre Lápidas y panteones, sobre la importancia de las familias que los habían construido, sobre la transición al más allá. Los demás escuchaban atentos, todos excepto uno, que se separó del grupo y se dirigió directamente hacia nosotros con un objeto en las manos.
Miedo. Intentamos ocultarnos. Tarde. El objeto resplandeció varias veces, aturdiéndonos, expulsándonos para siempre.


—Esta tumba ha quedado muy bien —decía el hombre mirando el visor de su cámara—. Esta no, esta ha salido movida, con una mancha, lástima...


Cómo dijo aquél que vivía entre candilejas: Perder con clase y vencer con osadía, porque el mundo pertenece a quienes se atreven.

21 oct. 2011

1.- EL RETO DE LO ESCUETO




Ayer tuvimos la primera sesión del taller de Microrrelatos en la Biblioteca Esteve Paluzie a cargo de Ginés S. Cutillas, el autor de “Un koala en el armario”. Un género este, acuñado como microrrelatos del que había oído hablar, pero que desconocía… o quizás no.

Resulta que según Fernando Valls, el microrrelato es un genero narrativo breve que cuenta una historia en la que impera la concisión, la elipsis, el dinamismo y la sugerencia, así como la extrema precisión del lenguaje, que suele estar al servicio de una trama paradójica y sorprendente.


Entre al año 2007 y 2008 inicié mi primer blog en la red. Se trataba de una página de Fotolog. Eso fue antes de los fenómenos Facebook y Twitter. En ese espacio iba colgando mis fotos favoritas de viajes y casi de forma espontánea las imágenes empezaron a sugerir historias. Lo que hay en esa página son vomitadas directas sin revisar. Seguramente llenas de faltas de ortografía, reiteraciones redundantes y más adjetivos de los necesarios.


Ayer, motivado por esta primera sesión, rebusqué en la red para ver si el huérfano seguía existiendo.


Efectivamente, mi huella seguía allí. Releí alguno de ellos y, curioso. Yo, que siempre he tenido problemas para ajustarme a los espacios cerrados, que tiendo a adornar más de lo necesario las frases de mis textos con imágenes… tengo setenta y dos textos escritos durante ese periodo y muchos de ellos podrían ser incluidos en este cajón de los microrelatos, y otros muchos solo necesitarían algunos retoques para serlo. Para mí, solo eran ideas efímeras colgadas en la web, sin ningún tipo de intención más allá de expresar la esencia de esa idea.


Los he recogido, y si el tiempo lo permite, intentaré ir acondicionándolos para colgarlos por aquí a ver que os parecen.


¿Son microrrelatos? ¿Quizás microfábulas? ¿Ideas sueltas? Quién sabe… quizás vosotros podáis decírmelo.

Os dejo uno de ellos, a modo de aperitivo:


La Cripta Escondida
El olor a moho satura mis pulmones, la piel se eriza y la respiración se hace más dificil. el sonido de una gota constante es lo único que puedo oír dentro de la cripta.
El ataúd esta abierto, la llamas de las pequeñas velas titilan oscilantes en los candelabros y mi sombra danza por las frías paredes de piedra intentando escapar.
Ella me mira a los ojos, se sienta en el ataúd y dedicándome la más fría de las sonrisas, me invita a sentarme a su lado...

Tras la primera sesión, los microrrelatos podrían ser para mí semejantes a una ilustración. Un fragmento con significado propio que deja entrever una historia subyacente, un mundo más allá de lo escrito o dibujado, que juega con el conocimiento del lector. Nota: La ilustración de la entrada no tiene nada que ver con el texto, sino con mi visión de lo que puede ser un Microrrelato.

10 oct. 2011

¿Que hay en el fondo del bosque?



Cuando me decidí a hacer esta ilustración opté por el sistema digital.  El dibujo es a lápiz, retocado en mesa de luz. Después lo digitalizo en el scanner y voy creando capas para dar color. El software es básicamente Photoshop. Esta técnica es lenta, pero permite minimizar los errores gracias al inestimable cmdZ, pero para mi, las ilustraciones pueden llegar a perder espontaneidad, por supuesto, mucho más que si el trabajo se hace de forma tradicional.

A mi  me encantan esas pinceladas que toman vida descontroladas y van algo más allá de lo que pretendías. Me recuerda a esos temas musicales en los que el artista rasga por casualidad una cuerda de la guitarra y queda grabado para siempre. Hay quien cree que esos errores son imperdonables, pero para mi, esos pequeños errores demuestran que hay una mano humana detrás.

Por cierto. Siento que el montaje del vídeo no sea mejor, pero todavía estoy aprendiendo, experimentando, tod eso que se hace cuando abordas un lenguaje nuevo...

Escuché la canción Hacia lo salvaje de Amaral después de terminar la ilustración, por lo que no puedo decir que esté inspirada en ella, pero tengo otras ilustraciones en proyecto, ya bocetadas que están inspiradas en alguna canción del disco anterior de este grupo (duo).